sábado, 20 de octubre de 2012

La crisis económica pone en evidencia el fracaso del convenio de financiación del TAV

A raiz de la noticia del otro día sobre el "aplazamiento" del TAV navarro, se han sucedido las declaraciones y los reportajes en los periódicos sobre el asunto. Es el caso de Diario de Noticias y Gara, de los que presentamos aquí los párrafos mas interesantes: en su objetivo de reducir el déficit hasta los límites fijados por Europa, el Ejecutivo del Partido Popular ha decidido ralentarizar las obras de la alta velocidad en todo el Estado, y también en Navarra. Esta demora pone además de manifiesto el fracaso del convenio de financiación que el presidente Miguel Sanz y el ministro de Fomento, José Blanco, sellaron el 9 de abril de 2010. El acuerdo, presentado como la solución definitiva a una larga polémica que había mantenido enfrentadas a ambas administraciones, permitía a Navarra adelantar la construcción de la parte de la línea de alta velocidad entre Castejón y la Comarca de Pamplona. Para ello debería adelantar durante dos años el coste de la infraestructura y asumir los intereses generados hasta que el Estado devolviera la inversión.


El texto firmado en abril en 2010 era el resultado de un acuerdo verbal entre los presidentes Sanz y Zapatero en octubre de 2007, y que pese a que se presentó como inminente, no se acabó de concretar hasta casi tres años después. Pese a que el texto permitía adelantar parte de las obras, dejaba abiertas cuestiones importantes que todavía hoy siguen en el aire sin perspectivas de solución a medio plazo. Son los casos del nodo intermodal y la estación de Tudela (todavía sin ubicación), la estación de Pamplona, que el Gobierno foral quería financiar con un pelotazo urbanístico en Etxabakoitz que se ha demostrado inviable, y la continuidad del trazado más allá de la Comarca de Pamplona. Este último, ni siquiera ha superado la fase embrionaria.

De este modo, la fecha de finalización del corredor navarro, fijada para 2015, está totalmente descartada. Ni siquiera el año 2020 parece ya una posibilidad realista a la luz de la coyuntura económica y la reducción del gasto público. Incluso en el caso de que el Estado cumpliera los plazos fijados en el convenio, algo complicado teniendo en cuenta que ha reducido a la mitad la financiación presupuestada para este año y la previsión de los próximos tres, Navarra solo tiene pactada la construcción del tramo entre Castejón y la entrada de Pamplona.

De hecho, los Presupuestos de 2013 han reducido al mínimo la inversión en alta velocidad en los territorios limítrofes. En la CAV el recorte ha sido del 40%, lo que da una muestra de la prioridad que supone para el Estado la conexión de Navarra con la Y vasca. Algo similar ocurre con el tramo entre Zaragoza y Castejón, que en las previsiones del Gobierno del PP solo cuenta con 250.000 euros para el conjunto de 2013. Peor pinta la obra, del mismo tramo, pero en territorio aragonés, que ha visto eliminada del Presupuesto la partida de 59 millones prevista para este año, y que tampoco cuenta con asignación para los próximos ejercicios.

Pese a todo, el Ejecutivo foral mantiene la intención de acelerar lo máximo posible las obras que están bajo su competencia, confiando en forzar así al Estado a no aplazar en exceso la construcción del TAV. Un retraso que, mayor o menor, quedará plasmado en el nuevo cronograma de obras que están negociando ambas administraciones.

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